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4 de enero de 2019

UN TREN ARROLLADOR



Tren Actual de AFE
En estos días, declaraciones varias de integrantes del Poder Ejecutivo, incluso el Presidente de la República, dan por hecho que las obras del tren para UPM comenzarán indefectiblemente al término de la licencia de la construcción.
El hecho de que el proyecto presentado por el MTOP no tenga aún la autorización ambiental que mandata la ley, no parece tener la menor importancia. Difícil es entonces la posición de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) que aún debe terminar sus estudios para habilitar, o no, el proyecto.

Quizá por ello el procedimiento de habilitación ambiental ha cobrado velocidad de vértigo.
A solo 48 horas de la finalización de la puesta de manifiesto del estudio ambiental resumen del proyecto, ya se realizó la primera Audiencia Pública. En ella quedó claro no había habido tiempo para considerar y responder las observaciones y consultas presentadas por los ciudadanos en la puesta de manifiesto y que más allá del informe ambiental, hay importantes razones para redefinir el proyecto en caso de que fuera conveniente su realización.

Esa primera audiencia tuvo lugar en Montevideo y a pesar de que el proyecto tiene un longitud de más de 270 kilómetros desde Montevideo a Paso de los Toros, solo se realizó otra en Florida a menos de 100 kilómetros de la capital.

Así se da paso ahora a una decisión, previsible ante las declaraciones del Poder Ejecutivo, por parte de la DINAMA, organismo técnico pero subordinado y cuyo director previamente ya se ha expresado en el sentido de que el organismo que dirige no tiene potestad para decidir la habilitación o no de un proyecto.
Quizá eso sea así de hecho, pero node acuerdo con las leyes y decretos que regulan el funcionamiento de la DINAMA por lo que las declaraciones del Director pasan a ser un peligroso precedente de una inaceptable ilegalidad contra la cual no se han escuchado las voces de los representantes de los ciudadanos en el parlamento.

En la segunda audiencia, con un marco de público mayor a la primera realizada en el último día hábil previo a la nochebuena; quedó en evidencia que en los estudios presentados no se ha tenido en cuenta el tipo de carga que se pretende transportar por la vía.

Eso porque se ha tratado al proyecto a modo de una serie de compartimientos estancos que no atienden a la realidad de que por esa vía UPM pretende transportar diariamente grandes volúmenes de productos químicos peligrosos como Ácido Sulfúrico e Hidróxido de Sodio (Soda Caústica). Esos productos, entre otros, serían llevados desde grandes tanques con capacidad para veinticinco millones de litros que se instalarán en el puerto de Montevideo para recibir de los productos químicos de ultamar, hasta la planta de celulosa en Durazno.

Tanto en la última audiencia, realizada el día previo al día de los inocentes, como en la anterior de Montevideo se verificó que respecto a los riesgos de la operación de la vía, solo se propone monitorear por la ocurrencia de problemas, para después tomar las medidas necesarias de mitigación y sin contar para eso con más previsiones económicas que un seguro que se mencionó tendría el operador de la vía.

El tema económico se mantuvo también aparte en las audiencias ambientales, pero no puede faltar en un análisis integral del tema ya que la licitación con adjudicación de las obras y las expropiaciones en proceso, cuando aún no se ha otorgado la autorización ambiental del proyecto, además de ser ilegales, comprometen al país en montos que superan los dos mil millones de dólares, a razón de ciento cuarenta y ocho millones de dólares anuales.

Ese es el costo que se pagará por las obras comprometidas en forma de PPP (Participación Público Privada) para la obra de la vía directa entre la planta de celulosa propuesta por UPM y la terminal celulósica que se ubicaría dentro del actual recinto portuario del  puerto de Montevideo. Ese monto no incluye las expropiaciones ni las obras necesarias para poder utilizar la vía para otras cargas que no sean las de UPM, como andenes para carga y descarga o terminales logísticas en puntos intermedios de la vía.

Por otra parte,  si bien se ha dicho en reiteradas oportunidades que la construcción de la vía es independiente de que se instale una nueva planta de UPM, el documento firmado con la empresa claramente expresa que es el uso que hará UPM lo que viabiliza su ejecución.

Esa “viabilidad” queda en duda al analizar el retorno económico de una obra de esa magnitud y costo,cuando ya se ha comprometido con UPM que no pagará más de tres millones de dólares anuales por su utilización para el transporte de celulosa.

En atención a la viabilidad, además de los aspectos económicos que se ven muy dudosos, están los aspectos sociales y ambientales. Eso porque aún cuando los estudios publicados, entre otros por la Intendencia de Montevideo, aconsejaban la realización de la vía al oeste de la planta urbana, con destino a una terminal portuaria a instalarse en la zona de Punta Yeguas; el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) decidió el mantenimiento del trazado de la vía definido en el siglo XIX por dentro de la trama urbana que se ha hecho más densa y donde la distancia de la vía a las construcciones y viviendas está en muchas partes limitada a pocos metros.

Con eso se expondrá a muchos pobladores a niveles de ruido, vibraciones y contaminantes muy superiores a los experimentados hasta ahora. En especial las vibraciones pueden afectar también a la infraestructura; eso sin contar otros riesgos derivados del tráfico de convoyes que se dice tendríanentre 700 y 800 metros de largo en los que una pequeña falla o detención supondría establecer en la ciudad como mínimo una infranqueable barrera hasta que se pueda movilizar nuevamente el convoy.

No solo Montevideo sería afectada por la vía tal como se pretende hacer, sino que otras ciudades como Sarandí Grande, donde la vía atraviesa por el medio de la planta urbana, verán modificada su dinámica. Tal como en Montevideo, también en ese caso un cambio en el trazado de la vía al oeste de la planta urbana podría evitar muchos problemas además de permitir la eliminación de dos curvas, haciendo más directo el trazado.

Pero si vamos a lo más básico e importante, es cierto que Uruguay podría beneficiarse de contar con un adecuado servicio de transporte ferroviario. Para ello el ferrocarril debe ser parte de un sistema racionalizado de transporte que atienda a la utilización más eficiente de las ventajas de cada modo, tanto carretero como ferroviario.
La propuesta del tren para UPM dista mucho de serlo y como dice el informe de la Intendencia de Montevideo:  “La infraestructura a desarrollar tanto terrestre como marítima beneficia a una sola empresa” . 
Empresa esta que al funcionar en régimen de Zona Franca no pagará un peso al país por su producción de celulosa, haciendo aún más complicado justificar el costo que el gobierno parece ansioso en asumir para hacerle un tren a UPM.

Publicado en Semanario Crónicas el 4 de enero de 2019.
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Otra razón para rescindir de inmediato el documento firmado con UPM. 
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27 de febrero de 2017

Usted Pide Mucho (UPM)


Por estos días, las tratativas o negociaciones entre el gobierno y la empresa UPM para que esta instale una segunda planta de producción de celulosa en Uruguay ocupan amplios espacios en la prensa y en los tiempos de nuestros gobernantes.

Así, varios grupos de trabajo de nivel ministerial estarían analizando diferentes factores como la infraestructura, temas ambientales y condiciones financieras. Además, en los primeros días de febrero el Presidente Vázquez viajará a Finlandia.(1)

Tanto es así que un observador externo podría pensar que lo de UPM es la única opción de crecimiento a la que apuesta el gobierno.

Toda esta efervescencia local no se refleja en las comunicaciones oficiales de UPM que en Julio solo decía estar estudiando la posibilidad a largo plazo de aumentar su capacidad de producción en Uruguay y que en su último informe a los accionistas de octubre no agrega nada nuevo repitiendo que:
“In Uruguay we are continuing negotiations on prospects for long-term development.”

Eso, mientras esos mismos reportes anuncian inversiones en Polonia y Finlandia por algo más de 200 millones de dólares para 2017 y 18.

Está claro que hasta la fecha UPM no se plantea plazos para ampliar su capacidad en Uruguay, mientras que aquí se habla del año 2018 y el 2019 para la construcción de la planta.

Tampoco ha especificado UPM ningún monto para su potencial inversión, que aquí se dice estaría en el orden de los 4.000 millones de dólares, tal como se publicó en este medio en agosto. (2)

Apenas se comenzó a hablar de este tema, en julio de 2016, se hizo evidente que el mayor interesado, el gobierno uruguayo, estaba dispuesto a facilitar la instalación de esa planta, incluso aceptando la realización de obras de infraestructura por 1.000 millones de dólares para hacer posible la operación.

Eso hace que, tomando como buena la cifra de 4.000 millones de dólares de inversión de UPM, Uruguay participe con al menos el 20% de la inversión sin reclamar participación en las ganancias.

Por supuesto que esa casi patológica ansiedad no pasó desapercibida para la empresa, la que sin comprometerse ha logrado varias cosas. La primera y fundamental fue que de entrada desde la presidencia de Uruguay se asegure su instalación en régimen de Zona Franca.(3)

Eso, que evidentemente incrementa las ganancias de la empresa, y lleva a cero los beneficios económicos a Uruguay de la producción de celulosa a partir de la madera que las plantas compran en nuestro país, solo fue tímidamente discutido por algunos integrantes de la bancada oficialista en diciembre (4) y no he podido encontrar ninguna mención a esto como problema, duda o motivo de preocupación por parte de los legisladores de los demás partidos políticos.

Teniendo prácticamente asegurado ese punto, la empresa informó de entrada que nuevas rutas, vías férreas y acceso al puerto de Montevideo eran condiciones indispensables para considerar su instalación.

Hasta hoy la planta de UPM en Fray Bentos lleva en barcazas la pasta de celulosa al puerto de Nueva Palmira. Desde allí la envía a sus compradores, principalmente en China y los Países Bajos.

El uso del puerto de Montevideo permitiría la carga más completa de los barcos por tener mayor calado (profundidad), abaratando los fletes.

Además está implícito que la empresa en caso de instalarse y tal como lo hace hoy en su planta de Fray Bentos, tendrá acceso gratuito al agua en este caso del Río Negro.

Eso queda en evidencia, incluso en la tentativa selección por parte del gobierno, pero sin que la empresa haya comprado un metro de tierra en la zona ni comenzado trámite alguno de la autorización ambiental, de una zona sobre el Río Negro aguas abajo de la presa Gabriel Terra y Paso de los Toros

La lista de pedidos de UPM parece bastante extensa y sobre todo costosa, con grandes ventajas para la empresa. Pero sin embargo sus requerimientos lejos de limitarse parecen haberse incrementado e incluyen ahora además que el gobierno garantice la “paz laboral” incluso con modificaciones legales al derecho de huelga.

Eso sin contar con la exigencia de una “carta de entendimiento” firmada por el gobierno nacional a fin de facilitar que UPM pueda salir al mercado internacional a la búsqueda de financiamiento para la hipotética nueva planta.(5)

Cualquier parecido de esta carta de entendimiento con el descarado e ilegal  intento de Aratirí en 2014 de que se le firmara un contrato de explotación previo al otorgamiento de las autorizaciones ambientales a fin de permitirle obtener la financiación internacional de su proyecto, lo que estuvo a punto de ser aceptado por el gobierno, NO son pura coincidencia.(6)

Ambos caso reflejan la necesidad de financiamiento que, salvando las distancias, tenía Minera Aratirí SA y que tiene UPM. Nos muestran además la importancia en el mercado financiero del respaldo o al menos la aceptación por parte de los estados nacionales.

Todo esto debiera de ser suficiente para entender que las empresas necesitan tanto o mas de los estados de lo que los estados pueden necesitar de ellas y discutir las condiciones de instalación en pié de igualdad.

Hoy la manifiesta voluntad del gobierno para ”lograr la instalación” de otra planta de UPM indicando que se “procurará darle todo lo posible” (7) hace a las negociaciones todo menos balanceadas.

En este punto sería fácil parafrasear a Artigas sobre el vil precio de la necesidad, pero quizá sea mejor repasar que nos ofrece UPM con la nueva planta.

Lo primero, un gran BOOM, durante los 2 años de la construcción de la planta, que el gobierno ubica en 2018 y 2019, con picos que en un principio se estimaron en 6000 trabajadores pero que algún tipo de “inflación laboral” ha elevado hoy a 8000.(8)

¿8000 qué? ¿Empleos? O más bien changas y trabajos temporales.

Seguramente algo muy parecido al baño del papa en una “remake” de lo que ya vimos en Fray Bentos primero y en Conchillas después.

Pasado ese corto período, lo que queda es una planta operando en régimen de zona franca, por lo que no paga impuestos, haciendo que los beneficios económicos para el país de la cadena forestal terminen efectivamente en la puerta de la fábrica.

Eso salvo por los sueldos del personal de la planta que no superaría las 500 personas, o sea un número similar a los que empleaba, FANAPEL en Juan Lacaze y que hoy están en el seguro de paro(9).

Como beneficio colateral y tomando en cuenta lo que Uruguay le exporta hoy a las zonas francas de Montes del Plata y UPM, podríamos esperar además una compra de insumos para la nueva planta por unos 20 millones de dólares anuales, la mitad de ello en forma de Fuel Oil que las plantas le compran a ANCAP.

Nada más.

Ante eso se me ocurren un par de preguntas



¿Vale la pena ceder tanto para recibir tan poco por la producción de una materia prima en la que tenemos ventajas comparativas?



¿Cómo se justifica otorgar los beneficios de zona franca a una industria hoy altamente rentable y que hace uso directo de recursos nuestros, que no abundan en el mundo?

Ni siquiera se habla de exigir que el proceso de producción de la celulosa sea libre de cloro como se hace en Chile o que el uso del agua sea en circuito cerrado atendiendo a que el Río Negro tiene un caudal 7 veces menor que el Uruguay.

Sin embargo, a pesar de todo lo que haga desde aquí para facilitar que una nueva planta se instale en Uruguay, algo que la empresa se había negado a considerar en 2014, cuando visitó Finlandia el entonces Presidente José Mujica, (10) la instalación dependerá de las condiciones del mercado mundial en términos de producción, demanda y precios ya que la empresa debe rendir cuentas a sus accionistas.

Veamos que en 2016 la capacidad mundial de producción de pasta de celulosa se incrementó en 2.7 millones de toneladas, casi un millón de toneladas mas que el incremento del consumo. Solo en Brasil se espera se aumente la producción anual de los 7.4 millones de toneladas anuales de hoy a mas de 20 millones en pocos años.

En algunos ambientes ya se prenden luces amarillas ante la posibilidad de una sobreproducción que pudiera afectar los precios hoy controlados por un pequeño grupo de megaempresas, entre ellas UPM (11)  
Justamente, esta UPM que nos Pide Mucho,  pero que plantea dejarnos muy poco.