3 de agosto de 2022

Calificaciones y calificadoras



Las calificadoras todo lo pueden en esta época cuando como si fuera la maestra, todos los calificados, óncual alumnos, quieren tener la mejor calificación. Lamentablemente la confección de esos rankings no es inocente y en su puntuación se incluyen parámetros y consideraciones lejanas a los puntos que se dice califican.
Esta columna fue publicada en el semanario Voces el 30 de juli de 2022 y está disponible junto a otras ponencias en la web: https://semanariovoces.com/renunciamos-al-uruguay-natural/

Calificando calificadoras.

Hoy las calificadoras internacionales han cobrado capital importancia en temas tales como el grado inversor y como se posicionan países, regiones e incluso empresas, entre sí.  De sus análisis se generan listados y puntajes que son muy difundidos y tomados como verdades reveladas aun cuando sus bases técnicas puedan ser muy discutibles.

El que nos ocupa, el ranking por un futuro “verde” (Green Future Index), que realiza  el   MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), es uno de ellos. Para elaborar el índice de 2022, el muestreo incluyó datos hasta enero de este año y los resultados fueron originalmente publicados el pasado marzo.

En ese índice nuestro país pasó de ocupar la posición 20 en 2021 a la posición 38 en 2022. De estar entre los “líderes” pasamos a ocupar un lugar de mitad de tabla entre las 76 economías analizadas, justo por encima de Nueva Zelanda que ocupaba el puesto 8 en 2021 y ahora está en la posición 39.

Si bien sabemos que la situación ambiental de Uruguay no es la mejor, y que hay mucho trabajo para hacer en estos temas, es difícil encontrar algún factor que justifique internamente esa caída en el posicionamiento de Uruguay. Tampoco aparecen factores que evidencien un gran progreso en este campo por parte de los países que ahora se sitúan mejor que el nuestro en el ranking.

La respuesta quizá haya que buscarla en los cambios introducidos en el índice para 2022, alguno muy discutible, como la inclusión de la energía proveniente de centrales termonucleares dentro de las tecnologías “verdes”. También discutible es la inclusión de la penetración de vehículos eléctricos en relación a la población, o la importancia dada al secuestro de dióxido de carbono (CO2) por sobre la búsqueda de ser “carbono neutral”. Con estos cambios, a modo de ejemplo, el Reino Unido pasó del puesto 17 al 4 y Corea del Sur del 31 al 10 en el ordenamiento general.

La inclusión en el índice para 2022 del valor de las patentes de innovación “verde” registradas entre 2016 y 2020, tomadas como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), llevó a Uruguay a caer del décimo al septuagésimo lugar en “Innovación Límpia”, uno de los 5 puntos que considera el índice. En ese mismo punto, con el cambio introducido, Corea del Sur subió del 64 al 8.

Anecdóticamente, no ha cambiado en el índice la consideración negativa del consumo de proteínas animales y productos lácteos en la alimentación humana, a favor de productos altamente procesados o proteínas obtenidas de la pesca. Igualmente y de manera sorpresiva, Uruguay no aparece entre los peores del ranking donde sí se encuentran Finlandia, Islandia, Suiza, Estados Unidos y Argentina.

Está claro que algunos índices internacionales, este del “futuro verde” en particular, explican poco de la situación real del territorio y podríamos decir presentan una visión poco compartible de la realidad. Quizá en lugar de ocuparnos de ellos particularmente, debiéramos prestar más atención a la situación ambiental nacional y regional, analizando con cuidado lo que hacemos y lo que dejamos de hacer en ese sentido.

En momentos en que se trata a nivel parlamentario  la última modificación efectiva del presupuesto nacional hasta 2026, conviene revisar la falta de asignación de fondos a los temas ambientales, dentro de los cuales, además, más del 50% del magro incremento asignado se destina a una nueva sede para el Ministerio de Ambiente, difícil de justificar en términos operativos.

Conociendo los problemas que afectan la calidad ambiental, no todos ellos se arreglan con dinero, el aflojamiento de algunos de los muy escasos controles, como en el caso de las aplicaciones de agroquímicos y la aceptación de grandes proyectos, como el de la planta de UPM en el Río Negro, sin cumplir con las medidas ambientales mínimas para su instalación son malas señales que muestran carencias más allá de las condiciones económicas.

Que un macro proyecto como el denominado “Neptuno”, que propone tomar agua del Río de la Plata para su potabilización, sólo vaya a ser analizado ambientalmente después de que el mismo haya sido licitado, es un grave problema que lejos de ser uno económico financiero, lo es de lógica y organización, sin las cuales no es posible una adecuada gestión, ambiental o de cualquier otro tipo.

Estos “problemas” y como los enfrentemos, aún cuando no se vean reflejados en un índice, como este de “Desarrollo verde” que hoy nos ha convocado, definirán el tipo de ambiente en que deberán vivir nuestros hijos y nietos.


15 de julio de 2022

No hay "ambiente" en la rendición de cuentas

Comunicado de prensa

Rendición de cuentas ambientales: insuficiente y riesgosa

NO HAY AMBIENTE EN LA RENDICIÓN DE CUENTAS

Por estos días el proyecto de Rendición de Cuentas acapara las discusiones parlamentarias y la prensa, pero poco se habla de sus contenidos ambientales. El presupuesto del Ministerio del Ambiente es de apenas el 0,26% del gasto de la administración central (ministerios y presidencia). Cayó al último lugar, por debajo del Ministerio de Turismo. El monto en dinero representa menos de la mitad de lo comprometido por el gobierno en su Presupuesto 2020. Un examen de los contenidos del proyecto hace que sean inocultables recortes significativos en recursos humanos y materiales en el área ambiental.


Al mismo tiempo, las nuevas partidas de dinero que se aprueban pueden estimarse en unos US$ 2 millones, las que apenas compensarían algunos de los recortes y ejecuciones por debajo de las metas, y no puede tenerse certeza en que sean adecuadas para el futuro inmediato. Por ejemplo, el Ministerio del Ambiente está ejecutando un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el fortalecimiento de gestión, firmado en 2019, por 900 mil dólares en 2023 y un millón cien mil en 2024. Pero sólo el control ambiental de UPM Fray Bentos cuesta más de 700 mil dólares anuales, y sobre ello se debería sumar el monitoreo sobre la nueva planta de UPM en el Río Negro.

La Rendición de Cuentas no brinda recursos ni introduce fortalecimientos institucionales para lidiar con los proyectos de alto riesgo ambiental que el propio Poder Ejecutivo está anunciando como los planes de explorar y explotar petróleo en el mar territorial o el megaproyecto privado de tomar aguas del Río de la Plata, la demanda intensa de agua del Acuífero Guaraní para producir “hidrógeno verde”, y varios otros que implican serios riesgos ambientales que deben ser evaluados adecuadamente.

Ese tipo de gestión ambiental no es posible bajo esta propuesta de Rendición de Cuentas. En cambio, se proponen partidas para una nueva sede (aproximadamente US$ 600 mil) y para informática (US$ 400 mil).

Estamos ante una situación donde desde el gobierno se anuncian emprendimientos de alto riesgo ecológico mientras que al mismo tiempo se debilita la capacidad institucional para asegurar una gestión ambiental adecuada.

Una vez más, se incumple la promesa de completar la estructura básica del Ministerio del Ambiente con el traspaso de las competencias ambientales que aún persisten dentro del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Entre ellas, la más urgente es la transferencia de los programas de control y manejo ambiental de bosques nativos desde el MGAP al Ministerio del Ambiente. Se esperaba que tras los desastrosos incendios forestales del verano 2022, esa promesa se hubiese cumplido.

Al mismo tiempo, la Rendición de Cuentas introduce cambios normativos cuestionables. Entre ellos, bajo la coordinación del MGAP, se crea un “grupo de trabajo técnico” para determinar si nuevas variedades agrícolas son o no transgénicas, dejando afuera al Ministerio de Salud Pública, los técnicos de la Universidad de la República y la sociedad civil.

También se debe advertir sobre los modos de reporte y análisis del “gasto ambiental”. El Poder Ejecutivo agrega a los incisos ambientales, otros que corresponden al área de vivienda como “un programa de rehabilitación y consolidación urbana habitacional”. Alertamos que esto puede desembocar en “inflar” artificialmente el gasto ambiental que reporta el país.

Aunque puede celebrarse que en la exposición de motivos de la Rendición se describa la preocupación del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) con los asuntos ambientales, y en especial el cambio climático, es urgente que el país construya indicadores económicos que expresen los costos ambientales asociados al daño en el ambiente y la salud pública. Sin embargo, hasta ahora, las metas ambientales del MEF apuntan en un sentido opuesto.

Tal como se ha presentado, el proyecto de Rendición de Cuentas es insuficiente para asegurar una adecuada gestión ambiental, no fortalece la institucionalidad del Ministerio del Ambiente, y agrava las dudas sobre las reales capacidades para evaluar y controlar los emprendimientos de mayor escala y complejidad, y en particular cuando éstos son promovidos desde el propio Poder Ejecutivo.

No sólo no hay ambiente en la rendición de cuentas sino que el ambiente no rinde.

Movimiento por un Uruguay Sustentable (MOVUS)



 

12 de julio de 2022

"Sosteneme" que me gusta

Hoy como nunca antes podemos decir que la sostenibilidad está de moda, y también lo están otros vocablos como ecológico, verde o renovable. En este entorno, las empresas buscan generar para sí y sus productos una imagen de amigables con el ambiente, incluso con certificaciones de todo pelo y señal.

Entre los temas relacionados con el ambiente, el del cambio climático es uno de los más mediáticos, y en relación con ese tema el sector de generación de energía es uno de los más criticados, especialmente los que producen electricidad a partir de la combustión de carbón, del petróleo y sus derivados o mediante el uso de la energía nuclear. En contrario, los sistemas que operan en base a recursos renovables, como el viento, el sol, el agua y la biomasa son considerados como “buenos”.

En Uruguay, los principales generadores de electricidad a partir de biomasas son las empresas que producen celulosa en zonas francas, para las que la venta de electricidad a UTE es un importante componente del negocio. Ese negocio se apoya en contratos que se mantienen reservados, pero de los que ha trascendido el precio ronda los US$ 90 por megavatio hora y que se paga el 70% de ese valor cuando la energía que, producida por las pasteras, no pueda ser utilizada en la red de UTE. (1)
Esto supone que aun cuando la electricidad no sea necesaria ni requerida, UTE le paga a UPM y Montes del Plata por su generación. Algo similar a lo que se hace con los parques eólicos y solares, con la diferencia de que la generación con biomasa es totalmente controlable, igual que lo son las plantas térmicas que queman combustibles fósiles como el gasoil y el fueloil, por lo que podrían producir de forma intermitente y a requerimiento. Sumando las dos plantas de celulosa que están operativas, su potencia autorizada para inyectar en el Sistema Integrado Nacional es de 140 MW -100 de Montes del Plata y 40 de UPM- (2).

Así, no es de extrañar que en el Uruguay se denomine “Celulosa y Energía Punta Pereira” a la planta de celulosa de Montes del Plata o que UPM haga propaganda de su generación de energía eléctrica a partir de biomasa para la red eléctrica. (3) 

El tema de la energía estuvo y está también ligado a la tercera planta de celulosa ahora en construcción, de la que la empresa UPM destaca, agregará otros 100MW de potencia (4) con contrato de compra asegurada por parte de UTE, que se plantea pagará en 20 años más de US$ 2.000 millones a UPM por la electricidad, lo que supone un incremento en la tarifa eléctrica de los uruguayos del 2% (5).

No tan verde como la pintan

Las plantas de celulosa utilizan fueloil para su operación, combustible que en diferentes momentos han comprado a Ancap o directamente de proveedores del exterior aprovechando que el monopolio no existe para las zonas francas. En algunos casos, las ventas de fueloil a estas plantas por parte de Ancap fue por debajo de los costos con el ridículo caso de que en un mismo día se vendió fueloil a Montes del Plata por la tercera parte del valor en que estaba importando ese mismo combustible desde Brasil (1).
De acuerdo con la información proporcionada por Ancap (6) las compras de fueloil por parte de UPM y Montes del Plata entre enero de 2019 y octubre de 2021 totalizaron  242.669 metros cúbicos. En 2020, UPM compró 51.391 y Montes del Plata 55.784, lo que sumado corresponde al 58% del fueloil refinado por Ancap en ese año.

Para la operación de UPM2 la empresa ha instalado en su terminal del puerto de Montevideo dos tanques con capacidad de 18.000 metros cúbicos y planifica recibir anualmente 10 embarques de fueloil al año (7), con lo que se evidencia el volumen de ese combustible que usará la planta.

Balance energético

Las plantas de celulosa consumen entonces muy importantes cantidades de fueloil y venden energía eléctrica a UTE. En el caso de UPM, el informe de operaciones fechado el 19 de noviembre de 2021 y entregado a Dinacea (ex Dinama) indica que en el año 2020 la planta de Fray Bentos entregó a la red en promedio 8 GWh y consumió también en promedio 3.868 toneladas de fueloil.

Para conocer si ese intercambio es positivo para el país desde el punto de vista energético es necesario utilizar herramientas que nos permitan cuantificar la cantidad de energía que se les vende y la que las plantas entregan al país.

Para ello, tal como se hace en el balance energético que para el Uruguay realiza la Dirección Nacional de Energía (8), es necesario pasar el fueloil y la electricidad a unidades de energía tales como la TPE (Tonelada de Petróleo Equivalente)
 
De las referencias (9) y (10) obtenemos que:
Densidad del fueloil : 890 KG/m3
1GWh es equivalente a 86 TEP
1 tonelada de fueloil es equivalente a 0.960 TEP

Utilizando esos factores, la entrega a la red de UTE de 8 GWh equivale a 688 TEP 
De la misma forma, los 3.868 toneladas de fueloil consumidos equivalen a 3713 TEP

La relación es de más de 5 a 1 entre la energía fósil consumida y la electricidad “limpia”, “de biomasa” entregada a la red, relación que se mantiene desde el comienzo de la operación de la planta en 2007


La planta de celulosa de Fray Bentos consume más energía fósil que la que vende a UTE en forma de electricidad.


Queda así claro que desde el punto de vista del país el balance energético de esas plantas es negativo, por lo que se puede concluir que no agregan al sistema energético nacional ni colaboran en la reducción del consumo de combustibles fósiles.
Veamos que si todo el fueloil consumido por la planta se utilizara directamente para la producción de energía eléctrica con una eficiencia usual del 33%, se generaría casi el doble de la electricidad que la planta vende.

Por otra parte, atendiendo al punto de vista económico, Ancap aduciendo confidencialidad no da los datos de los precios a que vende el fueloil a UPM, pero la información de Aduanas permite ver que el 12 de agosto de 2020 se le vendió a UPM fueloil a US$ 690 el metro cúbico (US$ 807 la TEP), mientras que la planta nos vende la electricidad a US$ 90 el MWh, que equivale a US$ 1.047 la TEP, evidenciando que se les está pagando más por la energía que venden de lo que esas plantas pagan al comprarla.
No surge entonces del balance ningún aspecto energético positivo de las plantas de celulosa que consumen más energía en forma de combustibles fósiles que la energía que efectivamente vierten a la red eléctrica, y que en ese pasaje terminan vendiendo la energía generada a precios mayores de los que pagan por la energía fósil que compran. El balance energético negativo es causa suficiente para poner en duda la sustentabilidad de proceso celulósico cuya propaganda lo adorna con términos tales cómo ecológico, verde, renovable y sostenible, acompasados a la moda de estos tiempos.

Publicado en el Semanario Crónicas (Contratapa) el 17 de junio de 2022

Raúl E. Viñas (@uruguay2035) Magister en Ciencias Meteorológicas. Docente en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de la Empresa. Integrante del Movus (Movimiento por un Uruguay Sustentable).

  1. http://uruguay2035.blogspot.com/2017/06/desbalance-energetico.html
  2. https://www.adme.com.uy/db-docs/Docs_secciones/nid_526/Informe_Anual_2020.pdf
  3. https://www.upm.com/SysSiteAssets/documents/responsibility/certificate-finder/environmental-management-system/upm-emas-report-fray-bentos-2020_es.pdf/
  4. https://www.duraznodigital.uy/2021/06/upm-durazno-producira-energia-por.html
  5. http://uruguay2035.blogspot.com/2019/03/ute-aumentara-2-por-upm.html
  6. Expediente Ancap 259720/Información Pública
  7. https://www.ambiente.gub.uy/oan/proyectos/proyecto-terminal-portuaria/
  8. http://www.miem.gub.uy/documents/15386/10033868/Metodolog%C3%ADa%20-%20Balance%20Preliminar.pdf
  9. http://www.engineeringtoolbox.com/liquids-densities-d_743.html
  10. http://www.inega.gal/informacion/diccionario_de_termos/unidades_de_conversion.html