12 de junio de 2026

La falacia del Hidrógeno

SUR H2 Y DESPUÉS

El hidrógeno es el más simple de los elementos de la tabla periódica, el primero de ella, con
masa atómica y peso atómico uno, su símbolo identificador es la letra “H”. Fue bautizado
por Lavoisier a partir de la expresión latina “hydrogenium” que significa “generador de
agua”.

Si bien se considera el elemento más abundante del universo, en la Tierra es muy escaso
como elemento puro, así por ejemplo en la atmósfera apenas se puede medir su presencia.
Tiene una muy alta capacidad de reacción con otros elementos, y así está presente en
multitud de compuestos, como ácidos, hidrocarburos y alcoholes; además de estar presente
en casi todas las moléculas orgánicas. Es fundamental para la vida en la tierra al conformar
junto con el oxígeno la molécula del agua (H2O).

Su uso industrial se ha desarrollado, especialmente en el último siglo, con aplicaciones en la
metalurgia, la refinación de petróleo, la industria alimentaria y muy especialmente en la
química para producción de amoníaco indispensable en la fabricación de muchos
fertilizantes.

Su uso como energético se ha impulsado desde la década del 70 del siglo pasado
especialmente con el desarrollo de las llamadas celdas de hidrógeno donde el hidrógeno
reacciona con oxígeno generando agua y en el proceso produciendo electricidad que puede
ser utilizada, por ejemplo, para mover un vehículo.

La obtención de hidrógeno se hace `principalmente a partir de la disociación de compuestos
químicos. El proceso más importante hoy por volumen de producción, es a partir de
hidrocarburos, básicamente metano (CH4), “reformado” con vapor de agua proceso que se
identifica con el color Gris, o Azul cuando se complementa con sistemas de captación del
dióxido de carbono que se genera en esa operación.

Otros procesos para obtener hidrógeno tienen que ver con la gasificación de carbón,
Hidrógeno Negro o Marrón, o el uso de electricidad de origen termonuclear para la
disociación de la molécula de agua que se identifica como Hidrógeno Rosado.

Cuando la electrolisis del agua se hace en base a electricidad cuyo origen se considera
renovable, entonces se denomina Hidrógeno Verde.

Energéticamente, el común denominador de todos los procesos reseñados ´para producir
hidrógeno es que se emplea en ellos más energía que la que se puede obtener del uso del
hidrógeno producido.

VERDE QUE TE QUIERO VERDE

Las reglamentaciones ambientales, en especial las establecidas hasta 2021 por la Comunidad
Europea, con la prohibición de uso combustibles fósiles en vehículos de transporte a partir de

2035; impulsaron la idea de incrementar la producción de hidrógeno Verde. Esto tanto para
su uso directo en el transporte como también a modo de paso intermedio en la producción de
sustitutos “ecológicos” de los combustibles fósiles, la Egasolina y el Ediesel.

Esa situación también dio fuerza a los planteamientos para producir Eamoníaco y Emetanol a
partir de la electrolisis del agua con electricidad Verde.

Cientos de proyectos aparecieron en todo el mundo, la mayoría impulsados por subsidios y
apoyos principalmente gubernamentales en pro de una economía más “Verde” y con la mira
puesta en la reducción de la emisión de los denominados gases de invernadero,
especialmente el dióxido de carbono (CO2). Sólo en Chile se llegaron a contabilizar 46
proyectos.

En Uruguay el tema fue impulsado por el gobierno anterior que generó documentos como la
Hoja de Ruta del Hidrógeno y grupos de trabajo en el ámbito del Ministerio de industria
Energía y Minería. Se firmaron documentos “secretos” como el memorando de
entendimiento con la empresa HIF del 24 de febrero de 2024 cuya confidencialidad el
gobierno defendió, a instancias de esa empresa, incluso ante la justicia. La propaganda
tampoco faltó a la cita especialmente la de la “agencia responsable de la promoción de exportaciones,
inversiones e imagen país” que es Uruguay XXI promocionando la opción de desarrollar en Uruguay proyectos de “Hidrógeno Verde”.

El actual gobierno continúa esa política y así se habla de gigantescas inversiones, de una
segunda transformación de la matriz energética y de descarbonizar esa matriz. Todo eso
generando miles de empleos y “desarrollo”.

QUIEN SIEMPRE ME MIENTE NUNCA ME ENGAÑA

En realidad si se ejecutan los proyectos, las inversiones serán casi totalmente en el exterior.
Cómo con el caso de las plantas de celulosa, el grueso de las inversiones son en maquinaria y
equipos que no se producen en Uruguay donde sólo se ejecutan las obras para su instalación.

La experiencia de esas grandes “inversiones” muestra que lo efectivamente invertido en
Uruguay por ese tipo de proyectos no supera el 15% del total e incluso ese porcentaje incluye
contratos con empresas extranjeras en áreas especializadas de la instalación.

Lo de “miles de empleos” se dice respecto a “picos” de uso de mano de obra en alguna fase
de la construcción de las plantas ya que su operación es una actividad altamente
automatizada y así con bajo nivel de empleo. El dato más celosamente guardado sobre este
tema esel volumen de mano de obra involucrado en la construcción, cuantos jornales implica
el total de obra. Esa es la verdadera medida del impacto de la obre en el mercado de trabajo y
en la masa salarial pero se niegan rotundamente a mencionarlo.

Para entenderlo mejor, que una empresa diga que empleará en el pico de la construcción a
3.000 personas es irrelevante si no se dice cuanto tiempo durará ese pico. Supongamos que
esos 3.000 “empleos” se desarrollan por un mes, generando tres mil salarios. Eso en masa
salarial es lo mismo que 250 personas trabajando durante un año, menos empleo del que
genera un supermercado grande en un shopping

EL TRAJE DEL EMPERADOR (Que está desnudo)

Cuando el 8 de junio de 2023 el entonces Presidente de la República Luis Lacalle anunció en
Paysandú un proyecto de “Hidrógeno Verde” para producir combustibles sintéticos, lo hizo
indicando que sería la mayor inversión de la historia del Uruguay.

Un sitial que previamente ocupó la planta de Botnia en Fray Bentos, el proyecto de Aratirí, UPM 2 y ahora HIF.

Los números del proyecto eran impresionantes, cuatro mil millones de dólares. Dos mil en la
planta industrial y otros dos mil en una planta solar y otra eólica para generar energía renovable que permitiría considerar “verde” la obtención de hidrógeno a partir de la electrolisis de agua.

Declaraciones posteriores durante la campaña electoral de 2024 llevaron el monto de la inversión a seis mil millones, un incremento de dos mil millones de dólares que no se justificó y que la empresa no incluyó en sus comunicados sino hasta varios meses más tarde.

Los reportes periodísticos de la época indicaban que la construcción comenzaría en 2024 (1)
y que la planta produciría anualmente 250.000 toneladas de nafta sintética utilizando
hidrógeno “verde” y dióxido de carbono de origen biogénico, a partir de la destilación de
etanol de cereal, en la planta de ALUR en Paysandú.

Antes, en 2020, Belasay SA, una asociación de SEG Ingeniería y la alemana Enertrag, había
presentado el Proyecto “Tambor” para producir Emetanol a partir de Hidrógeno ”Verde” y
dióxido de carbono en la localidad de Tambores en Tacuarembó. Este proyecto enfrentó
fuerte resistencia de la población local, movimientos sociales y la academia por la pretensión
de utilizar masivamente agua del acuífero Guaraní en su proceso industrial.

Otro proyecto para la producción de amoníaco a partir de hidrógeno “verde” ha sido referido
en la prensa, impulsado por la empresa Alfanar desde 2023. Alfanar, una empresa de
capitales sauditas con base en España donde opera un parque eólico dice que su proyecto se
instalará en Rocha y que la inversión sería de seis mil millones de dólares. No hay muchos
detalles de este proyecto, salvo que ha firmado un acuerdo de confidencialidad con UTE.

Todos los proyectos reseñados tienen en común que su finalidad no es la producción de
hidrógeno. El hidrógeno es solamente un paso intermedio en la producción de otras
sustancias como amoníaco utilizado en la producción de fertilizantes o metanol que puede
ser usado para sintetizar hidrocarburos más complejos como los que componen la nafta.


Para ello necesitan, además de grandes cantidades de agua pura, otros insumos como
nitrógeno (N) y CO2. Especialmente el CO2 tiene que provenir de la captura de emisiones
industriales u otras fuentes cuya utilización evite el incremento de CO2 en la atmósfera.

Para ello el proyecto Tambor propone la captura de las emisiones de CO2 de un aserradero,
que quema desechos para la producción de electricidad, trasladando ese gas en camiones por
más de 100 kilómetros hasta la planta donde mediante el uso de calor, altas presiones y elementos químicos catalizadores se combinaría con hidrógeno “verde” obtenido de agua superficial de la zona.

Eso para contrarrestar las protestas por el uso masivo previsto originalmente del Acuífero Guaraní.

La zona de Tambores es una divisoria de aguas, no tiene cursos de agua permanentes de
buen caudal, por lo que desde el proyecto se propone construir un embalse para agua de
lluvia. Igualmente los planes presentados a la DINACEA del Ministerio de Ambiente
incluyen la perforación de doce pozos y la previsión de que la extracción de agua puede
llegar a agotarlos temporariamente, como Plan B.

Más complicada aún es la situación del proyecto de HIF en Paysandú que ahora dice
produciría más de un millón de toneladas de combustibles “ecológicos” incluyendo metanol,
combustible de aviación, naftas, diesel e incluso aceites pesados, toda una “refinería”.

Ese incremento implica que la planta necesitará mucha más agua y electricidad para producir
el hidrógeno que usará, pero también mucho más CO2. Así las 50.000 toneladas anuales que
podría venderles ALUR (CO2 industrial) sólo cubren el 5% de las necesidades debiendo
obtener el otro 95% de otras fuentes.

No habiendo fuentes industriales disponibles, el plan de la empresa es quemar biomasa de
residuos forestales post cosecha en cuatro calderas. Se libera en esa combustión CO2, que de
otra forma nunca iría a la atmósfera, para después capturarlo y decirse carbono neutral.

Ese proceso implica el traslado por camón de esos residuos a razón de 110 camiones diarios
que podrían tener que recorrer 300kmts por viaje, alterando además el balance de biomasa de
los terrenos donde se saquen esos residuos que de otra forma se integrarían a la tierra, con lo
que se incrementa la degradación de los suelos.


LOS "PURA SANGRE" DEL HIDRÓGENO

Otros dos proyectos proponen la utilización directa del hidrógeno para su uso en el transporte
pesado, los dos relacionados con el transporte de madera a las plantas de celulosa de UPM en
camiones eléctricos provistos de celdas de combustible.

El primero denominado “Kahiros” se instalará en las cercanías de Fray Bentos (UPM1) y a
partir de agua subterránea generará unas 70 toneladas anuales de Hidrógeno para abastecer
una flota de camiones madereros. Podría comenzar a operar a fines de este año.

El segundo “H24U” a instalarse en las cercanías de pueblo Centenario en Durazno (UPM2),
similar a Kahiros en su propósito, preveía una inversión de más de cuarenta millones de
dólares. En 2023 se le adjudicaron por parte del gobierno diez millones de dólares no
reembolsables desde un Fondo Sectorial estatal para el desarrollo de la investigación en Hidrógeno Verde.

Ahora, habiendo transcurrido tres años, nada se sabe del proyecto, no habiendo presentado ningún documento para una autorización ambiental el proyecto ha dejado de ser mencionado en ningún ámbito. Nadie ha dado ninguna explicación de esto ni del destino del premio de diez millones de dólares (2)

ENERGIZAME

Las últimas novedades del proyecto de Paysandú no son alentadoras, la empresa que venía a
instalar un gigantesco parque eólico y una planta solar de más de 1.500 hectáreas pone como
condición para su instalación la provisión de energía por UTE a un precio muy por debajo
del vigente y por debajo incluso del que se paga en los países vecinos. Eso además, sin
garantizar volumen de compra en lo que sería otro “negocio” ruinoso para la UTE que ya
está obligada a pagar precios muy altos por su electricidad a las plantas de celulosa y
contratos eólicos firmados hace ya casi 20 años.

Por otra parte, incluso a nivel internacional, se juega peligrosamente con ideas de
relocalización de la futura planta de HIF sin participación visible de la empresa, toda cuya
documentación se refiere al lugar original.

Eso me trae a la memoria los cambios en el trazado del mineroducto de Aratirí por el puerto
de aguas profundas. Esos cambios sirvieron de pretexto para que Aratirí iniciara una
demanda contra el Uruguay por tres mil quinientos millones de dólares la que calladamente
sigue su curso en tribunales europeos.

El mundo está lleno de piratas y corsarios, quizá algunos ahora en lugar de un parche negro
en el ojo usan uno verde.


(1) https://ladiaria.com.uy/politica/articulo/2023/6/gobierno-anuncio-inversion-de-4000-millones-de-dolares-en-hidrogeno-verde/
(2) https://h2lac.org/noticias/conoce-el-proyecto-h24u-que-se-adjudico-us-10-millones-para-descarbonizar-el-transporte-de-carga-pesada-en-uruguay/

PUBLICADO EN EL PERIÓDICO DIGITAL CLARIDAD el 1º de junio de 2026
https://periodicoclaridad.com/sitio/index.php/numeros-anteriores/numero-90

22 de abril de 2026

Quo Vadis OSE (NOTA PUBLICADA POR MOVUS)


Desde MOVUS respondemos aquí a las declaraciones del presidente del Directorio de OSE, realizadas este martes en distintos medios como La Diaria Radio, VTV y otros.

 

En primer lugar, el contador Ferreri admite que OSE pierde más del 50% del agua que potabiliza. Detalla que el 35% se debe al mal estado de las cañerías y el 15% corresponde a pérdidas comerciales, incluyendo subregistros, fraudes y, según agregamos nosotros, robos de agua.

 

El presidente justifica la falta de acción frente a las pérdidas por problemas en la red, señalando que estas reparaciones implicarían levantar veredas, asumir altos costos y enfrentar complicaciones técnicas. Además, destaca que el ahorro por dichas reparaciones alcanzaría “sólo” unos 90.000 metros cúbicos diarios.

 

Sin embargo, los datos reflejan otra realidad. A nivel nacional, ese 35% de pérdidas equivale a más de 300.000 metros cúbicos diarios de agua desaprovechada. Incluso si el ahorro se limitara únicamente a 90.000 metros cúbicos diarios, esto representaría más de 30 millones de dólares anuales en términos de costos evitados de potabilización y distribución.

 

Llama la atención que no se mencione la implementación de controles eficaces para reducir el 15% restante de pérdidas, que suma más de 120.000 metros cúbicos diarios. Combatir el robo de agua permitiría incrementar la facturación en aproximadamente 20 millones de dólares al año sin necesidad de aumentar las tarifas actuales.

 

El ahorro generado por la reducción de pérdidas y el cobro del agua actualmente hurtada sería suficiente para autofinanciar, desde el cuarto o quinto año, el costo del programa de reducción de pérdidas estimado en 40 millones de dólares anuales durante una década. A pesar de ello, esta medida tan rentable no parece formar parte de los planes del contador Ferreri, quien ha descartado la posibilidad de mantener y controlar la red. En efecto, el Programa de Reducción de Agua No Contabilizada (RANC) para Montevideo tiene asignado un presupuesto de cero pesos para el período 2026-2030.

 

Reducir las pérdidas de agua no sólo optimizaría las reservas actuales, sino que disminuiría la necesidad de nuevas obras para aumentar dichas reservas. Actualmente, Paso Severino y Canelón Grande, las principales fuentes del sistema metropolitano, pueden almacenar agua suficiente para abastecer a la población durante 110 a 120 días. Si se lograra reducir significativamente las pérdidas, esa capacidad podría extenderse hasta cubrir casi 200 días.

 

Desde MOVUS coincidimos en que OSE enfrenta “enormes problemas financieros”. Sin embargo, resulta difícil comprender cómo un directorio con restricciones económicas decide proceder con la construcción de una nueva potabilizadora cuyo costo inicial es de 213 millones de dólares, pero por la cual terminarán pagándose más de 700 millones debido a pagos anuales de 40 millones (ajustables) durante 17 años y medio.

 

La nueva planta está justificada bajo un supuesto incremento poblacional proyectado para el año 2045 que claramente no se concretará en esos términos. Además, cuando entre en funcionamiento, aportará agua a un sistema que ya pierde más de la mitad. Su operación implicará mayores costos operativos para OSE sin generar ingresos adicionales significativos, lo cual no puede ser considerado una inversión sino un gasto innecesario.

 

En cuanto a la crisis hídrica vivida este verano en la zona metropolitana y específicamente en Minas, Ferreri mencionó repetidamente un protocolo de manejo frente a sequías. Suponemos que este deriva de la Resolución 858/25 del Directorio de OSE; sin embargo, dicho protocolo no ha sido publicado ni sometido a evaluación pública, y los "cuatro niveles" mencionados continúan siendo incomprensibles debido a la falta de explicaciones claras.

 

A nuestro juicio, las decisiones sobre el agua potable y su abastecimiento deben basarse en criterios inteligentes y responsables dados los recursos disponibles, tanto  económicos como naturales. Estas cualidades no se reflejan en las decisiones que provienen actualmente del Directorio de OSE, que son contrarias a las buenas prácticas que deben guiar la administración pública.        

 

Miércoles 22 de Abril de 2026

Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus)

20 de marzo de 2026

La Oscura Transparencia del Agua de OSE

Fue el pasado 5 de marzo, que de acuerdo con la web de Presidencia, el Directorio de OSE suscribió la modificación del contrato de renegociación del Proyecto Infraestructura de Aguas Metropolitanas con representantes del consorcio Aguas de Montevideo.

El contrato anterior había sido entre la OSE y el Consorcio Infraestructura Arazatí SA, con el objeto de realizar obras en Arazatí (San José). Ese contrato era flagrantemente ilegal al violar el Artículo 47 de la Constitución por darle a privados el manejo parcial del servicio público de abastecimiento de agua para consumo humano.

Esa ilegalidad fue reconocida por el actual gobierno en presentaciones realizadas en el parlamento. Aún con ese reconocimiento explícito no se siguió el camino legal de anular el contrato, como dispone el Código Civil y se fue a una “negociación”.

En diciembre de 2025 finalizaron las negociaciones y se remitió el nuevo contrato al Tribunal de Cuentas. El dictamen del Tribunal en febrero fue categórico. Entre otras ilegalidades se falló que el nuevo contrato modificó el  objeto del original.

Más allá del “blindaje Jurídico” del que habló el Ministro de Ambiente, y de las pobres excusas del Presidente de OSE, ese punto no pudo ser refutado y debiera ser suficiente para dar por terminado el asunto. Pero, siempre hay un pero, OSE decidió reiterar el gasto, el Tribunal informó a la Asamblea General (Poder Legislativo) y allí quedó todo.

Así el 5 de marzo con prensa presente se firmó el contrato “renegociado”. ¿Qué dice el nuevo contrato? Bueno eso es una incógnita ya que el mismo no se entregó a la prensa y no ha sido publicado.

Como otras veces, recuerdo el Memo de Intención con HIF de febrero del 24, algo se firmó a la vista de todos, pero no se conoce lo firmado. Ya está presentada la solicitud de acceso a la información pública para conocerlo y para ello seguiremos, vencidos los plazos, con las instancias judiciales que correspondan.

Igualmente, algunas cosas del contrato se han podido conocer en base a las declaraciones del Presidente de OSE y de la cara visible del “consorcio”, el Ing Ruibal.

Sabemos que una nueva planta potabilizadora agregará hasta 200.000 m3 de agua al sistema metropolitano, algo que los estudios de 2013 de la empresa Aguasur decían sería necesario para 2045. Bueno, eso en base a proyecciones de crecimiento de la población que ahora se sabe eran equivocadas. Eso quedó claro con el censo de 2023.

También sabemos que las obras contratadas por OSE implican un gasto de 213 millones de dólares, ese es el monto que deberá disponer el contratista para realizar las obras. Sabemos por declaraciones del Presidente de OSE que se le pagará al contratista un monto equivalente a 40 millones de dólares anuales por 17 años y medio, son 700 millones de dólares.

Así el pago final sería 3.28 veces mayor que el costo de las obras.


A modo de comparación, el costo de las obras en el contrato original era de 288 millones de dólares y el pago en 17 años y medio alcanzaba los 855 millones, lo que establece una relación pago/costo de 2.96.

En conclusión, con la “negociación” el Consorcio gana casi 11% más por cada dólar de obra  

Pero la pregunta que nadie formula es si esa obra es necesaria y oportuna.

La respuesta:
OSE tiene hoy capacidad de potabilización que supera la demanda del sistema e incrementarla no sería necesario en escenario de baja poblacional


Hoy OSE demanda del río Santa Lucía y potabiliza para el sistema metropolitano, más de 600.000m3 de agua diarios. De ellos solamente se facturan unos 200.000 por lo que el 65% del agua potabilizada a gran costo por OSE se “pierde”.


De los 400.000m3 perdidos diariamente, se estima que 280.000 son pérdidas físicas (roturas), y los otros 120.000 son consumos no contabilizados, hurtos de agua potable (Art.340 del Código Penal). Esos hurtos significan más de 40 millones de dólares anuales de pérdida de facturación

Agregar agua al sistema no es la solución especialmente cuando eso implica sacar más agua del río.  La solución es encarar seriamente la reducción de pérdidas, y el control de los hurtos.

Estudios en poder de OSE, proponen llevar la red de Montevideo al nivel, no ya de países desarrollados, sino solamente al de las redes de OSE del resto del país, cuyas pérdidas son del orden del 30%. Eso permitiría reducir la demanda de agua del Santa Lucía en más de 200.000m3 diarios, incrementar la facturación y reducir el costo de potabilización.

Los mismos estudios indican que el costo de ese proyecto sería de menos de 40 millones de dólares anuales por 10 años que OSE dice no tener, pero se comprometió a gastar para la innecesaria potabilizadora.

Quizá más importante, la reducción de costos y el incremento de la facturación autofinanciarían el proyecto a partir del quinto año.

En esto el gobierno no tiene argumentos y evita la discusión, repitiendo slogans.  Lamentablemente, así se gasta mal “la plata de los uruguayos”, cuando se dice que es un “deber moral” cuidarla.


Publicado en Crónicas el 20 de Marzo de 2026


https://cronicas.com.uy/news-69011-la-oscura-transparencia-del-agua-de-ose