16 de octubre de 2022

Ya llegó la primavera

Tradicionalmente es el renacer de la naturaleza, de las cometas y los días ventosos. La temporada comenzó este año con muy poca lluvia, especialmente para el sur del país, siendo que en el Aeropuerto de Carrasco no se registró ni una gota en todo el mes de setiembre.

La situación si bien no “normal”, no sería novedosa ni especialmente complicada, salvo por el hecho de que los índices de precipitación muestran que la condición de un déficit hídrico, definido como falta o escasez de agua, se ha mantenido especialmente para la región sur y suroeste del Uruguay desde mayo de este año. Podemos completar el panorama analizando que una situación similar de déficit hídrico acompañó el comienzo de la primavera de los años 2021 y 2020, manteniéndose en los dos casos el déficit hasta diciembre.


Eso es preocupante porque el verano con sus días largos, intensa radiación solar y altas temperaturas es para nosotros climatológicamente un trimestre de déficit hídrico, cuya incidencia se agrava cuando la humedad de los suelos ya es baja durante la primavera como está pasando nuevamente ahora.

Mientras esto sucede aquí, las noticias desde Australia hablan de records de lluvias  y problemas generados por el exceso de las precipitaciones. Así se habla allí de la posibilidad de inundaciones que se superen las 2010, de las más destructivas en la historia del país. Eso porque el exceso de precipitaciones en varias regiones de ese país-continente ya viene desde 2020 y los suelos se encuentran a niveles de casi saturación por lo que no están en condiciones de absorber mucha más agua y así la que precipite terminará llegando rápidamente a los ríos y arroyos incrementando su caudal y posibilitando la ocurrencia de inundaciones.

Australia nos importa o debiera de importar, porque por su clima y posición geográfica es un competidor natural del agro uruguayo, ya que tiene en el sureste un sistema agropecuario con similares producciones, las que oferta en el mercado mundial, especialmente los rubros agrícolas, casi al mismo momento que el Uruguay.

Tanto por consideraciones  económicas como ambientales conviene tratar de entender las razones para que la situación de las lluvias sean tan diferente aquí y en Australia.

La respuesta la debemos buscar en la geografía, en la circulación de la atmósfera y principalmente la circulación de los océanos en estas áreas. Desde el punto de vista geográfico Australia junto a África, América del Sur y la Antártida son las únicas masas continentales del hemisferio sur. De ellas son las tres primeras las que forman un obstáculo a la circulación atmosférica desde el oeste característica de esas latitudes. Eso sumado a la presencia predominante de los océanos en el hemisferio con corrientes de agua fría al occidente de los continentes genera áreas de desiertos costeros al occidente, con zonas de mayores precipitaciones al este en las tres masas continentales.   

Así tenemos en Australia el desierto del Noroeste, en África el de Namibia y en nuestro continente el desierto de Atacama al norte de Chile y sur de Perú. Al oriente de esos continentes la circulación atmosférica permite precipitaciones asociadas al pasaje de masas de aire y genera zonas con relativa abundancia de agua al sureste de Australia, en la región de Mozambique en África y en la región de nuestro país y aledaños en América del Sur.

En esas zonas subtropicales o templadas con precipitaciones anuales medias que superan los mil doscientos litros de agua por metro cuadrado anualmente se desarrollan actividades agropecuarias similares, especialmente en Australia y nuestra región.

Esos más de tres litros diarios en promedio en cada metro cuadrado, son más de treinta toneladas de agua por hectárea, por lo que Uruguay recibe diariamente casi quinientos millones de toneladas de agua, el equivalente a la carga de seis mil petroleros tipo Panamax por día.


Pero no llueve todos los días y el volumen de las precipitaciones varía para un punto de un año a otro generando déficits y excesos.  Ahí intervienen los cambios de la circulación oceánica y atmosférica que son especialmente importantes en el más grande de los océanos del planeta que es el Océano Pacífico.

Ya desde antes de la irrupción de los europeos en el continente americano, los habitantes de las costas sudamericanas sobre el Pacífico tenían conocimiento de cambios importantes y relativamente frecuentes en el comportamiento de las aguas frente a esas costas que influían en sus actividades pesqueras y que generaban cambios en el régimen de lluvias.

Esas variaciones que se evidenciaban principalmente hacia fin del año fueron bautizadas por los españoles como “El Niño” en referencia a la conmemoración del nacimiento de Jesús que se celebra en la navidad . No fue sino hasta la segunda década del siglo veinte cuando el físico inglés Gilbert Walker relacionó los cambios conocidos en la costa sudamericana del pacífico con fenómenos que se producían coincidentemente en Australia y Nueva Guinea generando el conocimiento de lo que se ha denominado como “El Niño Oscilación Sur” o ENOS, llamada  y en Inglés “El Nino Southern Oscillation” o ENSO.

En los años de “El Niño” la circulación ecuatorial atmosférica sobre el océano Pacífico disminuye o se frena concentrando agua más caliente en la costa sudamericana  lo que incrementa las posibilidad de evaporación y la captación de humedad por parte de las masas de aire que después pasan sobre nuestro país.

Nuevos estudios en las décadas siguientes determinaron más interconexiones y la ocurrencia de un proceso inverso al que denominó “La Niña” durante el cual la circulación ecuatorial se acelera llevando el agua más caliente al Pacífico Occidental y permitiendo la elevación a la superficie de aguas frías cargadas de nutrientes en la costa de Sudamérica. Esas aguas más frías reducen la evaporación y la carga de humedad de las masas de aire que llega a nuestras latitudes.

Así nuestro país se encuentra con respecto a Australia en el lado opuesto de un gigantesco subibaja cuya oscilación se manifiesta principalmente en las precipitaciones que se registran en ambas regiones. Básicamente las condiciones de EL Niño” se manifiestan para nuestra región con un incremento en la precipitaciones y lo contrario se da en “La Niña”


Nos encontramos ahora por tercer año consecutivo en condiciones de “La Niña” en el Pacífico. Es la primera vez en este siglo que se dan tres años seguidos de “La Niña” y eso explica las bajas precipitaciones de los últimos años en nuestro país principalmente entre setiembre y diciembre de 2020 y 2021. Las perspectivas climáticas para el próximo trimestre indican que esas condiciones se mantendrán al menos hasta fin de año por lo que afectarán al sistema productivo y su competitividad con Australia y otras regiones.

Esto muestra claramente como todos integramos un gran sistema interconectado e interdependiente a nivel global donde además de las fuerzas naturales son las acciones o falta de ellas por parte de todos las que terminan afectándolo y por ende a todos nosotros.   

 

6 de septiembre de 2022

SILENCIANDO LOS RECLAMOS AMBIENTALES

La acciones de la Intendencia de Maldonado y del Ministerio de Ambiente contradicen el Acuerdo de Escazú ratificado por Uruguay

Este acuerdo tiene por objeto asegurar los derechos a la información ambiental, a la participación de los individuos, y el acceso a la justicia. Es de los convenios internacionales más recientes en materia ambiental, aprobado por Uruguay por la ley 19.773 del 17 de julio de 2019.

En la polémica sobre obras en la rambla de Punta Colorada, la Intendencia Departamental de Maldonado, con el apoyo del Ministerio de Ambiente, procuraron anular los reclamos ciudadanos apelando a argumentos que, además de oponerse entre sí, contradicen el mandato de ese acuerdo.

Esa postura se agrava más con la demanda penal de la Intendencia de Maldonado por falso testimonio a los reconocidos profesores Omar Defeo y Daniel Panario, docentes de la Udelar.

Desde los movimientos firmantes nos sentimos en la obligación de señalar que esas acciones podrían estar reñidas con las obligaciones asumidas por Uruguay bajo el Acuerdo de Escazú. Más allá de la improcedente denuncia penal, la actuación en el expediente del Ministerio de Ambiente es claramente en sentido contrario a la promoción del acceso a la información ambiental y la participación ciudadana que el Estado debe propiciar y lejos de facilitar y promoverlas, como reza el acuerdo, las entorpecen e intentan limitar.
 
Alertamos que las acciones judiciales contra organizaciones y ciudadanos que reclaman y advierten por riesgos ambientales de las obras de un gobierno departamental, apoyadas por un Ministerio de Ambiente que declara no haber estudiado el tema, son contrarias a los fines y espíritu invocados por los acuerdos como el de Escazú.

Este proceder de organismos gubernamentales orientados a silenciar, impedir o penalizar reclamos por derechos sociales y ambientales configura un peligroso precedente. Se dan por tierra así, en los hechos, las declaraciones del propio Ministro de Ambiente que refiriéndose al acuerdo de Escazú expresara que es: “una oportunidad excepcional para mostrar la trascendencia que tienen los derechos de acceso a la información ambiental, a la participación pública en los procesos de toma de decisiones y a la Justicia en asuntos ambientales, con el fin de garantizar el derecho a un medio ambiente sano y sostenible para las generaciones presentes y futuras”.(1)

Continuaremos trabajando y apoyando la discusión leal, franca y abierta de todos los temas que suponen pensar el territorio como sustentable para quienes lo habitamos.

(1) Comunicación del Ministerio de Ambiente sobre la entrada en vigor del Acuerdo de Escazú

FIRMAS

Movimiento por un Uruguay Sustentable
Comisión Nacional en defensa del Agua y la Vida
REDES/Amigos de la Tierra
Red Unión de la Costa
Arropando Territorio Vivo
Colectivo Ecofeminista Dafnias
Cotidiano Mujer
Aguará popé - Educación y Gestión Ambiental
Coordinación por el Agua
Colectivo Interdisciplinario de seguimiento al modelo forestal
Grupo ALAS
Asociación Civil Nativos Punta Negra
Colectivo La Campana Verde
Ecofeministas Rio Negro
Movimiento por la Tierra
Asamblea por el agua del Río Santa Lucía
Maldonado por la Tierra y el Agua
GuazuVerde (Guazuvirá)
Frente de Lucha Ambiental Delia Villalba
Asociación Civil Ambientalista de Salto
Paysandú Nuestro
Slow Food Uruguay
AVE Acción Vecina La Paloma
Red de varamientos de fauna marina

3 de agosto de 2022

Calificaciones y calificadoras



Las calificadoras todo lo pueden en esta época cuando como si fuera la maestra, todos los calificados, óncual alumnos, quieren tener la mejor calificación. Lamentablemente la confección de esos rankings no es inocente y en su puntuación se incluyen parámetros y consideraciones lejanas a los puntos que se dice califican.
Esta columna fue publicada en el semanario Voces el 30 de juli de 2022 y está disponible junto a otras ponencias en la web: https://semanariovoces.com/renunciamos-al-uruguay-natural/

Calificando calificadoras.

Hoy las calificadoras internacionales han cobrado capital importancia en temas tales como el grado inversor y como se posicionan países, regiones e incluso empresas, entre sí.  De sus análisis se generan listados y puntajes que son muy difundidos y tomados como verdades reveladas aun cuando sus bases técnicas puedan ser muy discutibles.

El que nos ocupa, el ranking por un futuro “verde” (Green Future Index), que realiza  el   MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), es uno de ellos. Para elaborar el índice de 2022, el muestreo incluyó datos hasta enero de este año y los resultados fueron originalmente publicados el pasado marzo.

En ese índice nuestro país pasó de ocupar la posición 20 en 2021 a la posición 38 en 2022. De estar entre los “líderes” pasamos a ocupar un lugar de mitad de tabla entre las 76 economías analizadas, justo por encima de Nueva Zelanda que ocupaba el puesto 8 en 2021 y ahora está en la posición 39.

Si bien sabemos que la situación ambiental de Uruguay no es la mejor, y que hay mucho trabajo para hacer en estos temas, es difícil encontrar algún factor que justifique internamente esa caída en el posicionamiento de Uruguay. Tampoco aparecen factores que evidencien un gran progreso en este campo por parte de los países que ahora se sitúan mejor que el nuestro en el ranking.

La respuesta quizá haya que buscarla en los cambios introducidos en el índice para 2022, alguno muy discutible, como la inclusión de la energía proveniente de centrales termonucleares dentro de las tecnologías “verdes”. También discutible es la inclusión de la penetración de vehículos eléctricos en relación a la población, o la importancia dada al secuestro de dióxido de carbono (CO2) por sobre la búsqueda de ser “carbono neutral”. Con estos cambios, a modo de ejemplo, el Reino Unido pasó del puesto 17 al 4 y Corea del Sur del 31 al 10 en el ordenamiento general.

La inclusión en el índice para 2022 del valor de las patentes de innovación “verde” registradas entre 2016 y 2020, tomadas como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), llevó a Uruguay a caer del décimo al septuagésimo lugar en “Innovación Límpia”, uno de los 5 puntos que considera el índice. En ese mismo punto, con el cambio introducido, Corea del Sur subió del 64 al 8.

Anecdóticamente, no ha cambiado en el índice la consideración negativa del consumo de proteínas animales y productos lácteos en la alimentación humana, a favor de productos altamente procesados o proteínas obtenidas de la pesca. Igualmente y de manera sorpresiva, Uruguay no aparece entre los peores del ranking donde sí se encuentran Finlandia, Islandia, Suiza, Estados Unidos y Argentina.

Está claro que algunos índices internacionales, este del “futuro verde” en particular, explican poco de la situación real del territorio y podríamos decir presentan una visión poco compartible de la realidad. Quizá en lugar de ocuparnos de ellos particularmente, debiéramos prestar más atención a la situación ambiental nacional y regional, analizando con cuidado lo que hacemos y lo que dejamos de hacer en ese sentido.

En momentos en que se trata a nivel parlamentario  la última modificación efectiva del presupuesto nacional hasta 2026, conviene revisar la falta de asignación de fondos a los temas ambientales, dentro de los cuales, además, más del 50% del magro incremento asignado se destina a una nueva sede para el Ministerio de Ambiente, difícil de justificar en términos operativos.

Conociendo los problemas que afectan la calidad ambiental, no todos ellos se arreglan con dinero, el aflojamiento de algunos de los muy escasos controles, como en el caso de las aplicaciones de agroquímicos y la aceptación de grandes proyectos, como el de la planta de UPM en el Río Negro, sin cumplir con las medidas ambientales mínimas para su instalación son malas señales que muestran carencias más allá de las condiciones económicas.

Que un macro proyecto como el denominado “Neptuno”, que propone tomar agua del Río de la Plata para su potabilización, sólo vaya a ser analizado ambientalmente después de que el mismo haya sido licitado, es un grave problema que lejos de ser uno económico financiero, lo es de lógica y organización, sin las cuales no es posible una adecuada gestión, ambiental o de cualquier otro tipo.

Estos “problemas” y como los enfrentemos, aún cuando no se vean reflejados en un índice, como este de “Desarrollo verde” que hoy nos ha convocado, definirán el tipo de ambiente en que deberán vivir nuestros hijos y nietos.