23 de diciembre de 2020

LEY FORESTAL, un proyecto necesario, un debate ineludible

Comunicado de prensa

UN BALANCE INELUDIBLE PARA GENERAR UN GRAN DEBATE NACIONAL

Por primera vez en 33 años, la aprobación por la Cámara de Diputados de un proyecto de ley que circunscribe las plantaciones de árboles con fines industriales a las áreas de prioridad forestal y les fija un tope del 10% del territorio agropecuario del país, ha provocado un debate público imprescindible sobre los impactos y los excesos de un modelo de forestación que desbordó los supuestos de la ley que lo generó.

La Ley N° 15.939 de 1987 definió como terrenos forestales los que por sus diversas características fueran "inadecuados para cualquier otra explotación o destino de carácter permanente y provechoso" y los calificados como de "prioridad forestal" por el ministerio respectivo "en función de la aptitud forestal del suelo o razones de utilidad pública", caso este último que debía comunicarse a la Asamblea General.

Desde entonces hasta hoy, esas plantaciones multiplicaron 10 veces la zona ocupada llegando hasta las 1:200.000 hectáreas. En las áreas de prioridad forestal, disfrutaron de subsidios y exenciones tributarias, que luego se fueron eliminando. Pero desde 2005 en adelante, la concesión de zonas francas a las plantas de celulosa le dio al sector y la cadena forestal asociada la hegemonía sobre todos los demás.

Gracias a beneficios privilegiados que no dispone ningún otro sector productivo del país, la cadena forestal-celulósica se fue expandiendo tanto en la adquisición de tierras como en las plantaciones más allá de las intenciones de aquella ley. De las tierras forestadas, 29% está fuera de las áreas de prioridad forestal, un 64% está destinada a la celulosa y casi el 80% pertenece a capitales extranjeros.

Esa expansión forestal desplaza a las actividades agrícolas y ganaderas tradicionales, es una de las causas principales del vaciamiento del campo, al ser monocultivos de especies exóticas, como el pino y el eucalipto, reducen la disponibilidad de agua, destruyen la biodiversidad, eliminan nutrientes del suelo y, junto con las plantas industriales, contaminan aire y aguas superficiales y subterráneas.

El proyecto de ley a discusión en el Parlamento no llega a cuestionarse todos los problemas económicos, sociales y ambientales causados por este proceso, pero puede ponerle freno a un sector que, al actuar sin límites, está poniendo en riesgo la integridad del país y la soberanía nacional. La invocada "política de estado" que dio origen a este fenómeno ha sido sobrepasada largamente por los hechos.

La Sociedad de Productores Forestales (SPF), las grandes empresas extranjeras de forestación y celulosa que la dirigen, invocan "la libertad" de los productores rurales uruguayos y "estudios científicos" para justificar su presencia avasalladora. Si fueran partidarios de la libertad, no deberían escudarse en privilegios económicos, y si se respaldaran en la ciencia, deberían aceptar investigaciones independientes.

La manera adecuada de tratarlo debe ser mediante la apertura de una discusión pública seria, abierta y fundamentada, sobre los impactos y consecuencias de esta actividad de enorme gravitación en el país. La ocasión debe ser aprovechada para generar un amplio debate nacional sobre el rol de los distintos sectores productivos y sobre cuál es la estrategia de desarrollo que queremos para el futuro del país.


Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus)
21 de diciembre de 2020.

 

24 de noviembre de 2020

 Comunicado de prensa
MOVUS APELARÁ FALLO JUDICIAL QUE DESESTIMÓ ACCIÓN DE AMPARO

Por causa de la situación de pandemia no se hará la conferencia de prensa programada para las 16 horas.  Se emitirá video en la cuenta de Facebook de MOVUS.

Por considerar que siguen plenamente vigentes los fundamentos de la acción de amparo ante la Justicia que propone la suspensión de la construcción de la nueva planta de celulosa de UPM mientras no se cumplan determinados requisitos de la autorización ambiental, el Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus) apelará la sentencia de primera instancia que desestimó dicha acción de amparo.

La sentencia tiene, no obstante, aspectos a destacar. En primer lugar, no aceptó los alegatos de la defensa de UPM para que se rechazara de plano la acción del Movus. UPM cuestionó la legitimidad de los denunciantes, el momento para realizar dicha acción y, por último, la procedencia de la acción de amparo para tratar esa denuncia. Ninguno de estos argumentos fue admitido por la jueza Magela Otero.

En segundo lugar, la sentencia reconoció que la acción del Movus está referida en forma exclusiva a la protección de derechos de rango constitucional, que se busca proteger y preservar el ambiente sano y necesario para el desarrollo de la vida digna, el derecho a la seguridad e igualdad en defensa de intereses colectivos y que se permita el desarrollo de los derechos y libertades fundamentales.

Por último, la jueza Otero desestimó la denuncia del Movus por el incumplimiento de las condiciones de la autorización ambiental de la planta de celulosa al entender que no se configuró una "ilegitimidad manifiesta" por parte de UPM dada la multiplicidad de proyectos presentados por la empresa y que, cuando no lo hizo "se ha solicitado prórroga y así le ha sido concedida por el hoy Ministerio de Ambiente".

"La conducta no aparece como manifiestamente ilegítima al estar dotada de cierta razonabilidad", afirma la sentencia. De esta frase deducimos dos consideraciones muy importantes: una, que la jueza Otero reconoce que hubo incumplimientos y, dos, que desestima la demanda por una apreciación sobre la razonabilidad o no de ese incumplimiento, algo que no corresponde evaluar en una acción de amparo.

En efecto, no corresponde a la acción de amparo valorar cuáles fueron los motivos del incumplimiento y si estos fueron razonables o no. La acción de amparo se realiza ante la existencia de un daño inminente al no ser efectuadas determinadas acciones con el fin de evitarlo. Por lo tanto, lo que debe verificarse estrictamente en el tratamiento de la acción de amparo es si hubo o no incumplimientos. Y en este caso los hubo.

Para justificarse, la jueza Otero distingue entre la presentación y la aprobación de los proyectos. "Se presentaron los proyectos casi en su totalidad dentro del plazo legalmente previsto (…) cosa distinta es que hayan sido objeto de aprobación". "No existe plazo para su aprobación, más allá de la exigencia de que no podrán iniciarse obras sin que se cuente con la misma", reitera en la sentencia.

La cuestión clave de la demanda del Movus es que todos los proyectos NO tienen la misma importancia en los requisitos de la autorización ambiental. Hay dos proyectos que debieron ser aprobados antes de iniciadas las actividades de construcción de la planta. Esos proyectos son la definición de la Línea de Base y el sistema de dilución de los efluentes en el Río Negro. Vamos a explicar por qué son previos.

El Movus denunció que se inició la construcción de la planta sin tener definida la Línea de Base, es decir, las condiciones ambientales previas en el área de influencia del proyecto para medir después los impactos en su transcurso. La resolución ministerial del 14 de mayo de 2019 otorgó la autorización ambiental con la condición de que se hicieran esas mediciones al menos un año antes de iniciar las obras.

UPM no pudo demostrar que la denuncia del Movus fuera infundada, pero en su lugar buscó desviar la discusión alegando que la Línea de Base cambia constantemente y se ajusta sobre la marcha de las obras, lo cual es falso, y que el sistema de dilución de los efluentes no se estaba construyendo, por lo que no era necesario que se hubiera presentado el proyecto para su autorización definitiva por la Dinama.

Si la Línea de Base de un proyecto es, por definición, el estado del medio ambiente en su zona de influencia antes de iniciadas las actividades, es obvio que ese estado no puede ser modificado después pues se estarían falseando los impactos del proyecto. Asimismo, si UPM no puede presentar una solución satisfactoria para la dilución de los efluentes, es obvio también que la planta no puede localizarse en ese lugar.

A pedido de UPM, la dirección de la Dinama informó a la jueza Otero que “de los antecedentes Administrativos no surge que se haya constatado daño ambiental alguno o peligro inminente derivado de la ejecución de las obras indicadas”. ¿Quiere decir que, como no se ha registrado un daño, lo que se está haciendo es correcto? ¿Hay que esperar que se produzca el daño para actuar? Evidentemente, no.

Estas afirmaciones de la dirección de la Dinama no refutan la denuncia del Movus porque, mientras se otorgaron autorizaciones para diversas actividades, los técnicos del organismo no dejaron de señalar su preocupación por las consecuencias de los incumplimientos de UPM en la presentación del Plan de Monitoreo Ambiental y del sistema de dilución de los efluentes, entre otros proyectos.

Estos dos aspectos no son algunas partes del proyecto como tantas otras, sino la condición necesaria para poder evaluar sus impactos ambientales y para definir la viabilidad de una planta de celulosa de tales dimensiones en ese lugar. Pretender seguir adelante sin esos requisitos es una decisión imprudente e irresponsable y este fue el fundamento de la acción de amparo presentada por el Movus.


Por estas razones, seguiremos adelante con esta acción de amparo y recurriremos al procedimiento legal establecido, apelando la sentencia referida.


Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus)
24 de noviembre de 2020.Significado de Justicia (Qué es, Concepto y Definición) - Significados

16 de noviembre de 2020

Viajando en Pandemia

El COVID 19 ha opacado todo otro tema en este 2020. 

Más allá de los evidentes problemas para la salud por el virus, la pandemia ha producido cambios sociales y económicos siendo la actividad turística y en especial el transporte aéreo uno de los sectores más golpeados. 

Los cierres de fronteras, el natural temor a los contagios e incluso en grandes países la limitación de los traslados internos, han limitado o eliminado los viajes aéreos dejando en muy mala forma a las aerolíneas, incluso las mas importantes del mundo.

Los cierres de los paises hacen muchas veces imposible para alguien no residente ingresar a muchos de ellos, países como Uruguay no permiten el ingreso de quienes no son ciudadanos o residentes del país.

Los uruguayos, al menos hasta la fecha, estamos en una situación muy especial que nos permite el ingreso a  los países del área Schengen, que son la mayoría de los países de Europa, sin que se a necesario llevar un test negativo de COVID y en algunos casos sin tener que hacer cuarentena.  

En setiembre y por motivos familiares emprendí un viaje a Europa. 

Lo primero que se nota es que la cantidad de vuelos transatlánticos disponibles es muy reducida. La misma situación se repite con los vuelos dentro de Europa, rutas como Madrid-Paris que tenían en tiempos "normales" decenas de vuelos diarios no cuentan más que con 5 o 6 frecuencias y así las esperas en las escala pueden ser largas.

Subir al avión en Carrasco ya es una experiencia diferente, controles, distancias y la sensación de vacio que supone un aeropuerto con muy poca gente, pero al cual pudo ingresar para saludarme un amigo, es un presagio de que el viaje serña diferente a otros.

El avión en que crucé el atlántico llevaba muchos menos pasajeros que los que uno ve normalmente, al punto que tenía a mi disposición una fila de cuatro asientos vacíos. El ritual sanitario se completa al llegar al avión con el reparto de toallitas con desinfestante que son recogidads luego por el personal de la aerolínea en bolsas especiales.

Para aquel que ha viajado antes, sugiero que se olvide, al menos en la clase "turista", del conocido "Pasta o Pollo" o "Carne o Pollo" con que las azafatas invitaban a elegir la la comida, así como de la posibilidad de elegir alguna bebida o incluso la posibilidad de tomar un vino que podía ser "blanco" o "rojo".

A la hora de comer las azafatas le entregarán amablemente una bolsa de papel, dentro de la cual uno encuentra un refuerzo de un fiambre indefinido, algo de queso procesado y dos trozos de tomate. Para beber una botella de agua mineral de trescientos cincuenta centímetros cúbicos y completa el contenido un trozo de torta de chocolate, tipo brownie. Sugerencia, aunque es generalmete caro, compra algo de comer antes de salir.

Arribado a Madrid uno enfrenta un Barajas vacío, con cortas filas en los mostradores de migraciones, casi sin bares abiertos y con los Free Shops llenos de mercadería pero casi sin personal.

Después de la espera prevista, el avión a París llevaba más pasajeros y la llegada fue similar, alli si bien había más gente, se notaba que la situación no era "normal"

Ya casi saliendo del aeropuerto miro mi pasaporte y veo que no lo habían sellado para el ingreso a Europa ni en migraciones de Barajas ni de Orly. Imposible regresar al área de pasajeros, por lo que expliqué la situación a la policia que me aconsejaron conservar los pases de embarque y los tickets del equipaje para poder justificar mi ingreso a Europa.   

París sin turistas es extraño, los principales lugares con poco o nada de gente, me asombró que los pocos barcos turísticos en el Sena transitaban con veinte personas o menos a bordo. 

Mi viaje continuaba a Turquía con boletos Paris-Estambul-Paris desde el Aeropuerto Charles de Gaulle, por lo que se repitió en forma similar lo del primer vuelo, ahora mas corto.

Turquía abierta al turismo da una imagen muy diferente a París y en suscalles se escuchan muchos idiomas, en especial ruso ya que es uno de los pocos paises que reciben a turistas de Rusia.

Igualmente el número de turistas es menor a lo habitual y los vendedores del Gran Bazar o del Bazar Egipcio no tienen muchos clientes por lo que es fácil transitar esos espacios normalmente llenos de compradores extranjeros.   

Al momento de ir a Turquía el regreso a París no era problema, pero de alguna manera la situación cambió en esos días y el ingreso de pasajeros desde Turquía a Francia sólo quedó habilitado para ciudadnos y residentes de Francia.

La posibilidad de volver a Francia por unos días, antes de volver al Uruguay quedó fuera de toda consideración y en el consulado francés en Estambul me indicaron que podría tomar otro vuelo desde Estambul a París para seguir a Madrid y Montevideo sin cambiar de aeropuerto. 

Dejé pendiente el pasaje a París y compré otro al aeropuerto de Orly para el mismo día del vuelo a Montevideo. En Estambul hice el test del Corona virus, que dió negativo, para volver al Uruguay. 

Al llegar al aeropuerto de Estambul, al que sólo pueden ingresar los pasajeros, despaché el equipaje, pasé migraciones, pero al llegar a la puerta de  embarque y presentar mi pase y el pasaporte la funcionaria lo tomó y lo pasó a otro empleado de la aerolínea que me pidió que me apartara y me dijo que yo no podía subir al avión.

Yo le dije que ya había pasado migraciones y que mi equipaje ya había sido despachado. Cuando me contestó que ya habían retirado mi equipaje del avión, entendí que definitivamente no iría en ese vuelo.

La explicación fue que habían consultado a las autoridades de Orly y si me llevaban tendrían que devolverme a Turquía. No estaba permitido cambiar de vuelo como yo iba a hacerlo, porque siendo boletos diferentes debía pasar migraciones para despachar el equipaje, lo que en los hechos implicaba ingresar a territorio francés y eso no era posible desde Turquía.

Varado de nuevo en Estambul, no era posible llegar al vuelo de París a Montevideo y se hacía necesario buscar otra forma de volver. Como anécdota, la companía no ofreció ni aceptó el cambio de los boletos por lo que les estoy reclamando la parte de esos pasajes correspondiente a los impuestos y tasas que la empresa no pagó al no transportarme.

Conseguir un vuelo de retorno directo desde Turquía, comprando nuevos pasajes con casi nada de antelación fue mas caro que mis pasajes originales y me llevó a estar otros dos días en Estambul. Un segundo test de Corona virus fue necesario dado el tiempo transcurrido y pude volver vía Madrid hasta Montevideo. 

De nuevo Barajas vacío, un solo lugar donde comprar comida pagando ocho euros con cuarenta por un sandwich de jamón y doce euros por una ensalada, pero al menos estaban bien presentados y con buen gusto.

Esta vez el servicio a bordo en el vuelo Madrid - Montevideo incluía un plato caliente con opción de "pasta o pasta", unos mostacholes algo plastificados con un poco de salsa de color rojo encima, sin opción de ponerles un poco de queso.

Es posible viajar, los uruguayos, al menos hasta hoy, sómos los únicos latinoamericanos que podemos ingresar a Europa. La planificación del viaje debe ser hecha con cuidado pero por mejor que se haga, es necesario contar con a posibilidad de realizar cambios de último momento que generalmente implican gastos.

Espero que les sea de utilidad, buen viaje.