8 de enero de 2023

UPM podría despedir a 1.000 empleados.

Pero no sería en Uruguay donde sería imposible ya que sólo emplea unas 350 personas.

Los despidos serían en Finlandia.

Sigue nota:

Kouvola Sanomat: UPM está iniciando negociaciones de cambio con respecto a posibles despidos en sus fábricas de papel

UPM tiene cuatro fábricas que producen papel de impresión y están ubicadas en Kouvola, Lappeenranta, Rauma y Jämsä.

5.1. 16:52

LA EMPRESA FORESTAL UPM inicia negociaciones de cambio que conducen a posibles despidos en sus fábricas de papel, informa Kouvola Sanomat .

Según el diario, las negociaciones conciernen a todas las fábricas de Papeles de Comunicación de UPM oy. UPM tiene cuatro fábricas que producen papel de impresión y están ubicadas en Kouvola, Lappeenranta, Rauma y Jämsä.

Según Kouvola Sanomat, el motivo de los posibles despidos es el debilitamiento de la cartera de pedidos de papel para impresión a finales de 2022 y la difícil previsibilidad de su demanda a corto plazo. En esta etapa, la necesidad de despidos de la fábrica de papel de Kymi se estima en un máximo de 90 días.

Según Yle , la invitación a la reunión de las fábricas se dio el jueves, y las negociaciones de cambio preocupan a unos mil empleados.

Fuente: https://www.is.fi/taloussanomat/art-2000009310718.html

16 de octubre de 2022

Ya llegó la primavera

Tradicionalmente es el renacer de la naturaleza, de las cometas y los días ventosos. La temporada comenzó este año con muy poca lluvia, especialmente para el sur del país, siendo que en el Aeropuerto de Carrasco no se registró ni una gota en todo el mes de setiembre.

La situación si bien no “normal”, no sería novedosa ni especialmente complicada, salvo por el hecho de que los índices de precipitación muestran que la condición de un déficit hídrico, definido como falta o escasez de agua, se ha mantenido especialmente para la región sur y suroeste del Uruguay desde mayo de este año. Podemos completar el panorama analizando que una situación similar de déficit hídrico acompañó el comienzo de la primavera de los años 2021 y 2020, manteniéndose en los dos casos el déficit hasta diciembre.


Eso es preocupante porque el verano con sus días largos, intensa radiación solar y altas temperaturas es para nosotros climatológicamente un trimestre de déficit hídrico, cuya incidencia se agrava cuando la humedad de los suelos ya es baja durante la primavera como está pasando nuevamente ahora.

Mientras esto sucede aquí, las noticias desde Australia hablan de records de lluvias  y problemas generados por el exceso de las precipitaciones. Así se habla allí de la posibilidad de inundaciones que se superen las 2010, de las más destructivas en la historia del país. Eso porque el exceso de precipitaciones en varias regiones de ese país-continente ya viene desde 2020 y los suelos se encuentran a niveles de casi saturación por lo que no están en condiciones de absorber mucha más agua y así la que precipite terminará llegando rápidamente a los ríos y arroyos incrementando su caudal y posibilitando la ocurrencia de inundaciones.

Australia nos importa o debiera de importar, porque por su clima y posición geográfica es un competidor natural del agro uruguayo, ya que tiene en el sureste un sistema agropecuario con similares producciones, las que oferta en el mercado mundial, especialmente los rubros agrícolas, casi al mismo momento que el Uruguay.

Tanto por consideraciones  económicas como ambientales conviene tratar de entender las razones para que la situación de las lluvias sean tan diferente aquí y en Australia.

La respuesta la debemos buscar en la geografía, en la circulación de la atmósfera y principalmente la circulación de los océanos en estas áreas. Desde el punto de vista geográfico Australia junto a África, América del Sur y la Antártida son las únicas masas continentales del hemisferio sur. De ellas son las tres primeras las que forman un obstáculo a la circulación atmosférica desde el oeste característica de esas latitudes. Eso sumado a la presencia predominante de los océanos en el hemisferio con corrientes de agua fría al occidente de los continentes genera áreas de desiertos costeros al occidente, con zonas de mayores precipitaciones al este en las tres masas continentales.   

Así tenemos en Australia el desierto del Noroeste, en África el de Namibia y en nuestro continente el desierto de Atacama al norte de Chile y sur de Perú. Al oriente de esos continentes la circulación atmosférica permite precipitaciones asociadas al pasaje de masas de aire y genera zonas con relativa abundancia de agua al sureste de Australia, en la región de Mozambique en África y en la región de nuestro país y aledaños en América del Sur.

En esas zonas subtropicales o templadas con precipitaciones anuales medias que superan los mil doscientos litros de agua por metro cuadrado anualmente se desarrollan actividades agropecuarias similares, especialmente en Australia y nuestra región.

Esos más de tres litros diarios en promedio en cada metro cuadrado, son más de treinta toneladas de agua por hectárea, por lo que Uruguay recibe diariamente casi quinientos millones de toneladas de agua, el equivalente a la carga de seis mil petroleros tipo Panamax por día.


Pero no llueve todos los días y el volumen de las precipitaciones varía para un punto de un año a otro generando déficits y excesos.  Ahí intervienen los cambios de la circulación oceánica y atmosférica que son especialmente importantes en el más grande de los océanos del planeta que es el Océano Pacífico.

Ya desde antes de la irrupción de los europeos en el continente americano, los habitantes de las costas sudamericanas sobre el Pacífico tenían conocimiento de cambios importantes y relativamente frecuentes en el comportamiento de las aguas frente a esas costas que influían en sus actividades pesqueras y que generaban cambios en el régimen de lluvias.

Esas variaciones que se evidenciaban principalmente hacia fin del año fueron bautizadas por los españoles como “El Niño” en referencia a la conmemoración del nacimiento de Jesús que se celebra en la navidad . No fue sino hasta la segunda década del siglo veinte cuando el físico inglés Gilbert Walker relacionó los cambios conocidos en la costa sudamericana del pacífico con fenómenos que se producían coincidentemente en Australia y Nueva Guinea generando el conocimiento de lo que se ha denominado como “El Niño Oscilación Sur” o ENOS, llamada  y en Inglés “El Nino Southern Oscillation” o ENSO.

En los años de “El Niño” la circulación ecuatorial atmosférica sobre el océano Pacífico disminuye o se frena concentrando agua más caliente en la costa sudamericana  lo que incrementa las posibilidad de evaporación y la captación de humedad por parte de las masas de aire que después pasan sobre nuestro país.

Nuevos estudios en las décadas siguientes determinaron más interconexiones y la ocurrencia de un proceso inverso al que denominó “La Niña” durante el cual la circulación ecuatorial se acelera llevando el agua más caliente al Pacífico Occidental y permitiendo la elevación a la superficie de aguas frías cargadas de nutrientes en la costa de Sudamérica. Esas aguas más frías reducen la evaporación y la carga de humedad de las masas de aire que llega a nuestras latitudes.

Así nuestro país se encuentra con respecto a Australia en el lado opuesto de un gigantesco subibaja cuya oscilación se manifiesta principalmente en las precipitaciones que se registran en ambas regiones. Básicamente las condiciones de EL Niño” se manifiestan para nuestra región con un incremento en la precipitaciones y lo contrario se da en “La Niña”


Nos encontramos ahora por tercer año consecutivo en condiciones de “La Niña” en el Pacífico. Es la primera vez en este siglo que se dan tres años seguidos de “La Niña” y eso explica las bajas precipitaciones de los últimos años en nuestro país principalmente entre setiembre y diciembre de 2020 y 2021. Las perspectivas climáticas para el próximo trimestre indican que esas condiciones se mantendrán al menos hasta fin de año por lo que afectarán al sistema productivo y su competitividad con Australia y otras regiones.

Esto muestra claramente como todos integramos un gran sistema interconectado e interdependiente a nivel global donde además de las fuerzas naturales son las acciones o falta de ellas por parte de todos las que terminan afectándolo y por ende a todos nosotros.   

 

6 de septiembre de 2022

SILENCIANDO LOS RECLAMOS AMBIENTALES

La acciones de la Intendencia de Maldonado y del Ministerio de Ambiente contradicen el Acuerdo de Escazú ratificado por Uruguay

Este acuerdo tiene por objeto asegurar los derechos a la información ambiental, a la participación de los individuos, y el acceso a la justicia. Es de los convenios internacionales más recientes en materia ambiental, aprobado por Uruguay por la ley 19.773 del 17 de julio de 2019.

En la polémica sobre obras en la rambla de Punta Colorada, la Intendencia Departamental de Maldonado, con el apoyo del Ministerio de Ambiente, procuraron anular los reclamos ciudadanos apelando a argumentos que, además de oponerse entre sí, contradicen el mandato de ese acuerdo.

Esa postura se agrava más con la demanda penal de la Intendencia de Maldonado por falso testimonio a los reconocidos profesores Omar Defeo y Daniel Panario, docentes de la Udelar.

Desde los movimientos firmantes nos sentimos en la obligación de señalar que esas acciones podrían estar reñidas con las obligaciones asumidas por Uruguay bajo el Acuerdo de Escazú. Más allá de la improcedente denuncia penal, la actuación en el expediente del Ministerio de Ambiente es claramente en sentido contrario a la promoción del acceso a la información ambiental y la participación ciudadana que el Estado debe propiciar y lejos de facilitar y promoverlas, como reza el acuerdo, las entorpecen e intentan limitar.
 
Alertamos que las acciones judiciales contra organizaciones y ciudadanos que reclaman y advierten por riesgos ambientales de las obras de un gobierno departamental, apoyadas por un Ministerio de Ambiente que declara no haber estudiado el tema, son contrarias a los fines y espíritu invocados por los acuerdos como el de Escazú.

Este proceder de organismos gubernamentales orientados a silenciar, impedir o penalizar reclamos por derechos sociales y ambientales configura un peligroso precedente. Se dan por tierra así, en los hechos, las declaraciones del propio Ministro de Ambiente que refiriéndose al acuerdo de Escazú expresara que es: “una oportunidad excepcional para mostrar la trascendencia que tienen los derechos de acceso a la información ambiental, a la participación pública en los procesos de toma de decisiones y a la Justicia en asuntos ambientales, con el fin de garantizar el derecho a un medio ambiente sano y sostenible para las generaciones presentes y futuras”.(1)

Continuaremos trabajando y apoyando la discusión leal, franca y abierta de todos los temas que suponen pensar el territorio como sustentable para quienes lo habitamos.

(1) Comunicación del Ministerio de Ambiente sobre la entrada en vigor del Acuerdo de Escazú

FIRMAS

Movimiento por un Uruguay Sustentable
Comisión Nacional en defensa del Agua y la Vida
REDES/Amigos de la Tierra
Red Unión de la Costa
Arropando Territorio Vivo
Colectivo Ecofeminista Dafnias
Cotidiano Mujer
Aguará popé - Educación y Gestión Ambiental
Coordinación por el Agua
Colectivo Interdisciplinario de seguimiento al modelo forestal
Grupo ALAS
Asociación Civil Nativos Punta Negra
Colectivo La Campana Verde
Ecofeministas Rio Negro
Movimiento por la Tierra
Asamblea por el agua del Río Santa Lucía
Maldonado por la Tierra y el Agua
GuazuVerde (Guazuvirá)
Frente de Lucha Ambiental Delia Villalba
Asociación Civil Ambientalista de Salto
Paysandú Nuestro
Slow Food Uruguay
AVE Acción Vecina La Paloma
Red de varamientos de fauna marina